Consejos para tu primer equipo fotográfico


Tengo la suerte de poder presentaros estos consejos sobre tu primer equipo fotográfico. Es el artículo inaugural de esta sección y viene de la mano de Javier Damlow, uno de los mayores especialistas en equipo para fotografía de España, KR.

Este artículo trata sobre los comienzos. Es la primera entrada que escribo para este blog, la primera vez que me presento y muy probablemente la primera vez que los lectores habituales de Kique Ruíz van a leer un artículo completamente escrito por alguien que no es él, publicado en este dominio.

Traducido a la fotografía, la primera vez de “algo” que se recuerda con más claridad es aquella en la que decides que esto de la fotografía va a ser algo importante en tu vida y por ello decides adquirir tu primer equipo.

Sí, ha llegado el momento de decir abiertamente a tu entorno que las fotografías con el móvil de última generación no te llenan y que a partir de ahora pasas a ser “el amigo que va siempre con cámara” y aquel al que perseguirán de forma constante afirmaciones tales como: “con esa cámara las fotos se hacen solas” o “mi móvil tiene más mega-pixels que tu cámara y me sirve para llamar además…”. Bienvenido al club.

Es el momento de elegir y de darte cuenta de que como en casi todo aspecto de la vida, nada es totalmente blanco ni totalmente negro, en realidad existen los grises e incluso con el tiempo quizás llegues a descubrir que además existe el verde, rojo, amarillo…
En el momento de la elección, te encontrarás con la posibilidad de elegir entre multitud de marcas, que cuentan con multitud de modelos que se comercializan en multitud de packs… y todo ello con multitud de opiniones que te dirán blanco, negro y todo lo contrario. Tranquilo, es normal. Más allá de los “fanboy” que cada marca de cualquier sector tiene, debes considerar que para los amantes de la fotografía, en muchas ocasiones, la cámara es como la moto del motero. La fotografía es un afición, y en algunos casos una profesión, que suele estar ligada a aspectos poco racionales y sí muy emocionales.

El hecho de crear, aunque sea captando la realidad, significa que el fotógrafo ha dado vida a algo. Su obra es, en muchas ocasiones, un acto de transcender, de perpetuarse y el resultado del talento que él mismo considera que tiene.

Con semejantes ingredientes, no puedes extrañarte de que la pasión a la hora de opinar sobre las herramientas que cada uno utiliza para crear su “magia”, sean en muchas ocasiones ciertamente vehementes. Esta pasión es fantástica una vez estas en el mundillo y compartes habitualmente con otros fotógrafos, pero en el momento de la compra… quizás no sea la mejor de las compañeras.
Por ello, desde mi experiencia, voy a dejarte algunos consejos que puedes tener en cuenta a la hora de adquirir nuevo material, sea tu primera cámara o esa focal que tanto tiempo llevan intentando “cubrir” dentro de tu mochila:
1.       El equipo es importante, no dejes que te digan lo contrario. Pero lo es si quieres profundizar en alguna disciplina en concreto de forma avanzada. De lo contrario las diferencias que pueden marcar el material son menos.
2.       Si decimos que el material es importante… ¿necesito mucho material? No! Necesitas el material que vayas a necesitar no compres por comprar. La fotografía es un hobby caro.
3.       En relación con el punto anterior, hay un aspecto con el que tienes que tener cuidado y que a casi todos nos ha tentado cuando empezábamos. Es el hecho de querer cubrir un rango focal cuanto más amplio mejor. Esto te hace adquirir objetivos que en el mejor de los casos te decepcionaran si los utilizas y en muchos apenas usarás ya que iras descubriendo que la focal X o la Y es tu favorita y aquel objetivo que compraste para cubrir los XXXXmm apenas si has utilizado una vez. Además esta “compra compulsiva” para cubrir un gran rango focal, seguro que te hace adquirir objetivos de una calidad dudosa…
4.       El material se prueba haciendo fotos. Los foros, artículos técnicos, comentarios en las diversas redes sociales… están muy bien pero un objetivo no tiene por que ser de otro mundo a nivel técnico para ser un objetivo atractivo para muchos o incluso perfecto para otros. Por fortuna tengo la posibilidad de probar una gran cantidad de material y la experiencia me confirma esta afirmación. Intenta probar ese objetivo que quieres comprar. Aquí puedes ver mis pruebas de material: Fotocasion TV
5.       Como quinto consejo, y último de esta entrada, os dejo una reflexión que sirve no sólo para el mundo fotográfico, es válido para muchos otros campos. Vivimos en la era de lo rápido, de la inmediatez y sobre todo de lo blanco o lo negro, de lo sublime o de la basura… vivimos en la época de las redes sociales, en la que no caben los grises y las opiniones tienden hacia los extremos. Algo es rematadamente bueno o vergonzosamente malo. En ocasiones me sorprendo leyendo comentarios sobre un objetivo determinado que he tenido la suerte de probar y que es calificado poco menos que de un pecado que merece la pena de muerte por no ofrecer la resolución de otro, que en muchas ocasiones cuesta mucho más, a un determinado valor F. Hay que relativizar, el objetivo A puede ser excelente y el B puede ser bueno. Esta claro que en un mundo ideal el A es la mejor opción pero si la diferencia entre uno y otro en precio es de 700-800-1200€ quizás el B puede ser una opción muy buena. Todo es relativo… o puede que directamente el A no sea tu objetivo por cuestiones ajenas al resultado óptico final. Cubierta una calidad mínima, un objetivo puede preferirse a otro por otras características como pueden ser el peso, tamaño, sellado, construcción. El proceso de fotografiar, sobre todo si eres un aficionado, es una experiencia que abarca algo más que el apretar el disparador de la cámara. Por ello puede ocurrirte como a mí, que tu cámara favorita no sea ni la mejor que tengas técnicamente, pero que es la que realmente me produce una experiencia más satisfactoria el utilizar.

Este último punto se ha alargado en exceso… espero que tanto vosotros (lectores) como Kique me disculpe.

Nos leemos pronto, Javier Damlow.

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