Sapo corredor

El sapo corredor (Epidalea calamita), se encuentra en una amplia variedad de hábitats, es capaz de sobrevivir en zonas muy secas siempre que disponga al menos de alguna charca para reproducirse en primavera.

En general son animales solitarios, en la época reproductora convergen en ciertas formaciones de agua para la cría, donde los machos compiten por aparearse con las hembras. Los huevos, en forma de cadenas gelatinosas, son depositados en el agua y de ellos eclosionan las larvas.

Cada nidada contiene entre 2.800 y 4.000 huevos que son depositados en dos cadenas gelatinosas de 1 a 2 m. de longitud.

Después de varias semanas de crecimiento y desarrollo, les brotan las patas y hacen una metamorfosis hasta convertirse en pequeños sapos. Salen del agua y en adelante llevaran una vida mucho más terrestre que acuática.

De renacuajo se alimenta de plantas y una vez hecha la metamorfosis lo hace de insectos y otros invertebrados.

Se distingue fácilmente del sapo común por una línea amarillenta o verde claro longitudinal que tienen en la mitad de la espalda. Aunque también existen algunos ejemplares que no la tienen.

Es de tamaño mediano llegando hasta 8,5 cm. los machos y 9,5 cm. las hembras. Es un sapo rechoncho y algo más compacto que el común. Tiene la cabeza ancha y bastante redondeada, no presenta un tímpano visible. Los ojos son prominentes con pupila elíptica horizontal e iris verdoso o dorado con lineas negras. Posee unas glándulas paratoideas paralelas muy visibles. Las extremidades anteriores son fuertes, con cuatro dedos y dos tubérculos palmares; las posteriores son cortas poseen cinco dedos y dos tubérculos metatarsales.

La coloración es muy variable, y podemos decir que cada individuo tiene un diseño particular. Aunque el prototipo podría ser moteado o reticulado verde sobre fondo más claro blanquecino, grisáceo o blanco-amarillento. También existen pardos, verdes, grises e incluso amarillentos uniformes.

La hibernación se produce a partir de septiembre u octubre y dura hasta marzo o mayo (dependiendo de la climatología). La realiza en los mismos lugares donde se refugia en el verano.

Tras una noche de lluvia primaveral u otoñal, puede que veamos manchas más o menos resecas en el asfalto de cualquier carretera. Si observamos con detenimiento es posible que se trate de los restos de uno de estos sapos.
Por otra parte, este es el primer año que tenemos la charca de 60 metros cuadrados para anfibios y aves, aún no ha terminado de montarla mi cuñado Pelagio (sale a veces en alguna foto o vídeo) con un hide a ras de agua (ya pondré un vídeo). Por lo que veo me va a dar muchas alegrías, en menos de dos meses ya tenemos los primeros resultados.

Curiosidades:

El canto de los machos se puede oír a mas de un kilómetro de distancia.

Es muy hábil para escavar y se suele enterrar en zonas arenosas.

Sus patas son proporcionalmente cortas y tienden a correr casi como un ratón en lugar de caminar o saltar, de ahí su nombre.

Para reproducirse siempre escogen el mismo lugar, año tras año, por lo que si te preguntas por qué hay tanta aglomeración de sapos en tu zona es debido a que están volviendo a su lugar preferido para tener  familia.

Cientos de pequeños sapos, de unos 10 a 15 mm. de largo, salen del agua donde nacieron y en unos días pueden dispersarse a kilómetros.

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